The Gunner

Friday, July 03, 2009

Una historia

- ¿Es que acaso no conocés otras canciones? – preguntó burlonamente D...
M. la miró impresionado... Aunque la mujer estaba a contraluz y el anacrónico sombrero victoriano que usaba no le permitía ver bien su rostro, lo supo intenso y hermoso. Largos cabellos de color avellana lo enmarcaban.
No pudo evitar sonreír… Había estado limpiando sus aparejos luego de su última aventura marítima, jugando a vengar incesantemente a su colega jamás nacido pero en su memoria, desde que supiera de él en una biblioteca de su juventud. Mientras lo hacía, cantaba, como siempre…
Conocía a D. Era la hija de un viejo pescador. La quería desde hace mucho, pero aunque se encontraban a menudo, sentía que no era correspondido.

Juguetonamente, le respondió cantando. Casi no podía evitarlo. Conocía muchas… canciones y mujeres (como mandaba la tradición). Pero esta no era su Olivia… y le pesaba. Mucho.
El pueblo sabía de ellos, sin entusiasmo ni pasiones pero con certeza… Destinados, aunque al parecer, renuentes o tal vez sólo sin saber. Él, el joven que se convirtiera en un hombre de mar improbablemente empeñado en la captura de cetáceos y cuya rasposa pero profunda voz hacía retemblar las copas del bar de marineros que frecuentaba. Ella, una niña dura que se había transformado en mujer, de una serena belleza, andar elástico, fanática de sombreros antiguos que casaban bien con su cuello de cisne.
- ¡Que si no conocés otras canciones, dije! – insistió D. al oírlo nuevamente.
Esta vez, M. no sintió que la pregunta buscara herirlo, pero súbitamente entristecido pensó: "Ay, amor... sin tí no entiendo el despertar... Ay amor, sin tí mi cama es ancha..."
- ¿Esta noche vas a la fiesta? – preguntó intempestivamente D.
- “Bailar de lejos no es bailar / es como estar bailando solo / tu bailando en tu volcán /y a dos metros de ti / bailando yo en el polo”…
D. lo miró sorprendida y estalló en carcajadas, pero enarcó las cejas acusadoramente.
- “Cuando el gris se vuelve rosa / y una imagen pensamiento, / cuando asoman las cosquillas, /como auroras de aire y fuego…”
D. sonrió divertida…:
- ¡No!... ¡Con esas letra, difícil que el amor comience!!
[1]
M., con una expresión dolida no pudo evitar canturrear:
- “Ay, amor… sin ti no entiendo el despertar…”
- ¡Ah, bueno! Esa está mejor… ¡Muchísimo mejor! Sabía que eras capaz… Pero no es verdad - dijo ella - Entre nosotros no tendría por qué haber un manojillo de escarcha…
M. cauteloso pero esperanzado la miró y ella lo sostuvo. Se miraron francamente, como si fuera por primera vez y cuando de una ventana abierta a la estrecha calleja portuaria la voz de Paul Stanley cantó "I was made for lovin´ you baby / you were made for lovin´ me / and I can´t get enough of you baby / can you get enough of me?"
[2], una corta carcajada que devino en sonrisa, la primera compartida, nació en ellos...

[1] La canción, de Axel, justamente termina el verso con “…el amor comienza”
[2] FUI HECHO PARA AMARTE NENA / TU FUISTE HECHA PARA AMARME / Y NO PUEDO CANSARME DE TI NENA / ¿PUEDES TU CANSARTE DE MI?

0 Comments:

Post a Comment

<< Home